Henri Picq (1833-1911)

Corría el año 1889, se cumplía un siglo de la Revolución Francesa y había que celebrarlo en grande. Para esto, Francia organizó una Exposición Universal en la que se mostrarían los últimos adelantos técnicos y científicos y, también se daría espacio a las expresiones artísticas y culturales de distintos países.

Por su carácter “universal”, la exposición contó con la participación de países de los cinco continentes, incluyendo a Chile. Cada invitado debía construir su pabellón para exponer sus distintos productos. Con este fin, Carlos Antúnez, Ministro Plenipotenciario del Gobierno de Chile en Francia, junto a una comisión, decidieron que el edificio fuera fabricado con características modulares, diseño prefabricado y de fácil transporte.

Luego de establecido el presupuesto oficial, se llamó a concurso para la realización del pabellón. El proyecto ganador fue el presentado por la firma M.M. Moisant, Laurent, Savey et Cia., a cargo del arquitecto Henri Picq. Para su construcción se escogieron materiales representativos de la época tales como: hierro, acero y zinc.

«El conjunto se componía de un edificio central con un techo en bóveda regular enmarcado entre cuatro polígonos rectangulares y, en su parte más alta, pequeñas bóvedas esféricas. La entrada, formada por un pórtico prominente que estaba en toda la altura de la construcción, le deba un carácter realmente monumental. La fachada opuesta a la entrada presentaba una estructura que figuraba una especie de jardín de invierno cortado en la mitad de la altura de un balcón que comunicaba con una galería en el primer piso […] En el interior se distinguen un primer y segundo piso y un espacio vacío en el centro, de modo que los visitantes podían ver desde el segundo los productos exhibidos en el primero». (Norambuena, Carmen, «Imagen de América Latina en la Exposición Universal de París de 1889», en Dimensión Histórica de Chile, N° 17 – 18, p. 106).

El Pabellón fue el primero en ser desarmado, llegando después de dos meses a Chile en 1890. Pero sólo en 1894 fue instalado en la Quinta Normal. En 1986 fue declarado Monumento Nacional por su valor patrimonial. El año 1966 fue entregado en comodato a la Fuerza Aérea de Chile, quien lo convirtió en el Museo Nacional de Aeronáutica. Finalmente, en el año 1993, el edificio se restauró con su estética original, y desde entonces alberga a Museo Artequin.

¡Celebremos juntos, los 130 años del Pabellón París!